Día 1
El desierto se presenta
Aterrizan en Calama y los esperamos. Una hora y media después están almorzando en el hotel, a cinco kilómetros y medio del pueblo, donde ya no se escucha nada.
Por la tarde entran al Valle de la Luna y caminan hasta las Tres Marías. Es el momento del día en que la luz cae de lado y la sal del suelo empieza a brillar. Ahí les servimos un cóctel, sentados, mirando cómo se apaga la cordillera de la Sal.
De vuelta, asado. Y cuando termina la sobremesa empieza lo otro: observatorio privado, sólo para ustedes. El cielo de Atacama es el más limpio del planeta y esa noche no lo comparten con nadie.