Mucha gente llega a Atacama esperando un desierto vacío. Es lo que sugiere el paisaje desde la carretera: piedra, sal y nada más.
Después sube al altiplano y se encuentra con que está lleno de animales. Lo que pasa es que hay que saber cuándo mirar.
La vicuña, que no arranca
Es el animal que más sorprende. La vicuña es el camélido silvestre más pequeño de Sudamérica y vive sobre los 3.500 metros, así que se ve en el camino a las lagunas altiplánicas, no cerca del pueblo.
Lo que nadie espera es que no huyen. Levantan la cabeza, miran pasar la camioneta y siguen pastando. Estuvieron al borde de la extinción por su lana, que es una de las fibras más finas del mundo, y hoy están protegidas. Esa tranquilidad con la que miran es consecuencia de décadas sin ser cazadas.
Dónde: camino a Tuyajto, Miscanti y Miñiques.
Cuándo: todo el día, pero más activas temprano.
Los flamencos de Chaxa
En el Salar de Atacama conviven tres especies de flamenco, y Chile es uno de los pocos lugares del mundo donde se pueden ver las tres juntas: el andino, el chileno y el de James.
Se distinguen por las patas. El chileno las tiene grises con las articulaciones rojas; el andino, amarillas; el de James es el más pequeño y el más raro de ver.
Se alimentan filtrando el agua salobre de la laguna, y ese filtrado es lo que les da el color: nacen grises y se vuelven rosados por lo que comen.
Dónde: Laguna Chaxa, en la Reserva Nacional Los Flamencos.
Cuándo: al atardecer. La luz baja les da el contraluz y es cuando más se mueven.
El zorro culpeo, al amanecer
Es el segundo cánido más grande de Sudamérica, después del lobo de crin. Acá se ve en los bordes del salar y a veces cerca de las construcciones, al amanecer o justo antes de que oscurezca.
No se les da comida. Un zorro que aprende que los humanos son fuente de alimento deja de cazar, se acerca a los caminos y termina atropellado. Es la forma más rápida de matar al animal que uno quería ver.
Las viscachas, que parecen conejos y no lo son
Entre las rocas del altiplano hay unos roedores de cola larga y orejas redondas que parecen un cruce de conejo y ardilla. Son parientes de la chinchilla, viven en colonias entre las piedras y toman sol en las mañanas.
Si uno se queda quieto diez minutos en un roquerío, empiezan a salir.
Y las llamas, que son otra cosa
A las llamas las verá acá mismo, en el viñedo. No son silvestres: son domesticadas, y los ayllus de esta zona las crían desde hace siglos. En la Travesía con Llamas se camina con ellas por Toconao.
Son curiosas y tranquilas, y la fama de que escupen es exagerada. Escupen entre ellas, para resolver jerarquías. A las personas, casi nunca.
Cómo mirar sin molestar
- Quedarse en el camino. Las lagunas altiplánicas tienen senderos marcados por algo: fuera de ellos se pisa vegetación que tardó décadas en crecer.
- No usar flash, sobre todo con las aves.
- No dar comida, a ningún animal.
- Bajar la voz. Es lo que más los ahuyenta y lo más fácil de controlar.
- Mantener distancia. Si el animal cambia lo que estaba haciendo porque uno llegó, uno ya está demasiado cerca.
Dónde verlos con nosotros
El día completo de lagunas altiplánicas del programa Atacama Aventura pasa por los cuatro sitios donde está la fauna: Tuyajto, Piedras Rojas, Miscanti y Miñiques. Y la salida a Laguna Chaxa es la de los flamencos al atardecer.